¿Se articula ciencia–empresa en Chile?. Posibilidades actuales a través de Centros de Investigación

Jueves 27 de Noviembre de 2014

Por

Dr. Eduardo Caballero Valdés - Investigador CREAS, Unidad de Procesos

Al hacer la pregunta que se aborda, el primer cuestionamiento viene de la palabra “articula” ¿Qué quiere decir el tan utilizado “articula”, que a todo nivel se ha utilizado para graficar la unión o cooperación? ¿Qué significa sobretodo en el contexto de la relación ciencia-empresa?. Al buscar la definición exacta, las dos acepciones más recurrentes son: 1 Unir dos o más piezas de modo que mantengan entre sí alguna libertad de movimiento. 2 Organizar diversos elementos para lograr un conjunto coherente y eficaz. De la primera definición sale un elemento muy importante que es el concepto de “libertad de movimiento”, sin el cual ni ciencia ni empresa podrían ejecutar su propósito. Pero la pregunta sería ahora ¿puede esa libertad de movimiento tanto de ciencia como de empresa alinearse para llegar a un propósito común?, ¿Es la libertad de la ciencia de ejercer su trabajo a los tiempos y escalas establecidos compatible con la empresa? En la segunda definición observamos que aparecen otros conceptos que son “Coherencia y eficacia”. Sin ellos la articulación sería vana y puede que en estos conceptos se traduzcan algunas características de ambas partes. Por ejemplo, al formular un proyecto del tipo FONDEF, FIA o CORFO, es importante que se tenga presente tanto la coherencia teórica y metodológica de la ciencia para la formulación de objetivos e hipótesis, como también la eficacia tanto a nivel de la utilización de recursos a los que se postula como en el manejo del tiempo y los cumplimientos de metas o hitos, lo que es pensado y cuestionado por la empresa.

Es en este punto donde ideas y programas como la generación de Centros Regionales de Investigación específicos y representativos de cada sector del país, es crucial para articular. Al respecto, una de las principales ventajas de estos Centros de Investigación, es que responden a preguntas relacionadas directa e íntimamente con las necesidades de innovación y desarrollo de las empresas utilizando el conocimiento científico y tecnológico para lograr propósitos complementarios.

Sin duda las dificultades de “articular” ciencia-empresa son grandes debido a que responden a distintas preguntas, y si bien pueden alinearse, al hacerlo, cada una transa parte de esa libertad de movimiento a la que se hace mención en la definición.

“¿Es la libertad de la ciencia de ejercer su trabajo a los tiempos y escalas establecidos compatible con la empresa? ”.

Para estos Centros la “libertad de movimiento” es complementaria a la de la empresa, por lo que no debe transar al respecto sino proponer innovaciones a partir de las preguntas que se generen para otorgar a las empresas ventajas comparativas y aumentar su competitividad. De esta forma, el tema de discusión ya no sería el hecho de si se articula o no ciencia-empresa o buscar alguna mejor manera de hacerlo sino el reconocer que estos Centros de Investigación en realidad representan “La Articulación” necesaria para transferir y transformar conocimiento en innovaciones relacionadas a productos o servicios que pueden otorgar un beneficio tanto a empresas como a consumidores.

Fuente:http://www.redciencia.net/